Wednesday, January 14, 2009

Prueba de madurez política


Lo cierto es que, excluidos los casos de patología psicológica, todas las personas somos, en última instancia, dueños de nuestros propios actos.
Escrito por Joaquín Samayoa Columnista de la Prensa Grafica


Hemos tenido que lamentar bastantes incidentes de violencia en lo que va de la campaña electoral y podrían ocurrir algunos más en los próximos días, tal vez con consecuencias trágicas, si no hacemos todos un esfuerzo para comportarnos con madurez y cordura.

Recientemente, en el transcurso de una entrevista televisiva, un connotado analista de izquierda se preguntaba, con buen tino y agudeza, si era el proceso electoral el que generaba la violencia, o más bien debíamos ver la coyuntura electoral como una circunstancia propicia para la expresión de la violencia subyacente en nuestra sociedad.

La pregunta del analista es válida como ejercicio intelectual y como guía para elaborar diagnósticos estructurales necesarios para combatir, a largo plazo, las causas profundas de la conducta violenta. Sin embargo, ese tipo de enfoques no explican por qué la mayoría de personas sometidas a los mismos condicionamientos controlan sus impulsos violentos y reaccionan de manera muy diferente ante similares estímulos. Tampoco sirven de mucho para evitar la violencia a las inmediatas, y hasta podrían tomarse como justificación de una agresividad desbocada.

Lo cierto es que, excluidos los casos de patología psicológica, todas las personas somos, en última instancia, dueños de nuestros propios actos. Todos tenemos la capacidad y la obligación de poner freno a cualquier pasión que pueda causar daño físico o emocional a los demás y a nosotros mismos.

Sin negar la importancia de las causas sociales de la violencia, si queremos evitarla en los días previos y posteriores a los eventos electorales, tenemos que poner más atención a los factores desencadenantes y a la responsabilidad de las personas, particularmente de los dirigentes políticos, quienes tienen en todo momento la posibilidad de elegir entre azuzar a la gente o contribuir a calmar los ánimos.

Bastan unos pocos conocimientos básicos de psicología humana para saber que la intensidad de los impulsos puede atenuarse o exacerbarse, volviéndolos controlables o incontrolables, mediante el uso de las facultades racionales. En palabras que todos entendemos, cuando nos calentamos la cabeza o permitimos que alguien nos la caliente, somos presa fácil de esa locura momentánea que nos lleva a realizar acciones que luego debemos lamentar. Así ocurren los crímenes pasionales, la violencia intrafamiliar y los actos espontáneos de violencia política.

Todos estamos obligados a hacer nuestro mejor esfuerzo para evitar provocar a otros, pero también debemos encender el interruptor de la inteligencia y evitar interpretar cualquier cosa como una provocación que demanda una respuesta violenta. De parte de los dirigentes políticos, es totalmente inaceptable que sigan haciendo lo que suelen hacer con irresponsable ligereza, excusar los actos violentos de sus seguidores argumentando que responden a una provocación de sus adversarios.

Mucho más grave todavía es la incitación premeditada a la violencia, so pretexto de defender la propaganda en un mugroso poste, como si los resultados de la elección van a modificarse porque el pinche poste amanezca pintado de un color o de otro, con una o con otra leyenda partidaria. ¿Cómo queda la inteligencia y la moral de alguien que arriesga vidas humanas por defender un absurdo principio de territorialidad electoral?

Igualmente inaceptables son las amenazas de violencia, abiertas o veladas, que hacen algunos dirigentes ante la posibilidad de que los resultados electorales no sean los esperados. En esa estrategia de intimidación se enmarcan algunas advertencias maliciosas sobre la posibilidad de fraude electoral, así como algunas denuncias que magnifican la dimensión del impacto de ciertas acciones ilegales.

Está bien hacer valer la ley que impide a los extranjeros inmiscuirse en política. Pero, por favor, guardemos un mínimo sentido de proporción. No pretendan deslegitimar el proceso electoral o calentarle la cabeza a sus correligionarios porque un pobre joven nicaragüense distribuye un periodicucho de propaganda contra el FMLN o porque unos observadores europeos expresan sin disimulo su apoyo a ese mismo partido.

Es cierto y muy lamentable que el TSE ha tomado decisiones que innecesariamente levantan algunas dudas sobre la confiabilidad del proceso electoral. Es cierto que, como en cualquier país del mundo, puede haber irregularidades o cosas que no funcionan a la perfección antes, durante o después de las elecciones; pero de ahí a poner en entredicho la legitimidad de las elecciones, hay una gran distancia que no debiera obviarse con tanta ligereza.

Todos estamos obligados a velar por un respeto irrestricto a la voluntad soberana del pueblo, pero los líderes políticos deben ser extremadamente cuidadosos al externar valoraciones que incitan a la violencia. Como están las cosas, basta una chispa para desatar un incendio incontrolable.

Pobre señor Funes ¡tan solo!


Escrito por Ivo Príamo Alvarenga
Columnista de LA PRENSA GRÁFICA


Sentirse solo en medio de la multitud deshilacha el alma. Se experimenta al caminar por una gran ciudad (Nueva York, París, Buenos Aires), navegando en los rápidos del río de rostros y cuerpos anónimos, vestidos, en invierno, en todas las tonalidades del azul, del gris, del negro, profanadas por el jeans, la bufandota policolor, las botas sin limpiar de los anticonvencionales Uno cree que podría caerse muerto sin que a nadie le importe, quizás teniendo como sola cortesía la de no pararse en uno, sino saltárselo.

El señor Mauricio Funes cree que para llenar el universo con él basta y sobra. De otro modo se sentiría muy solo, aun rodeado de admiradores y aduladores. Se sabe que el poder político omnímodo causa soledad. El caudillo aplastador de sus rivales sigue viendo enemigos en todos lados. El menor ruidito lo sobresalta. Lo envuelve como niebla espesa la soledad del poder. Funes debiera sentir la soledad del no-poder.

Tiene motivos fundados para pensar que llegará a la cabeza del gobierno. Una fina cabeza de caballo. Enjaezada a profusión con broches de plata que servirán para que el jefe lo haga girar, avanzar y detenerse a su voluntad.

Los salvadoreños quisiéramos que no fuese así. Que si toma la presidencia, sea él quien dirija y ponga en práctica los ideales democráticos que siempre ha dicho poseer. Pero en lo que va de su candidatura, se ha demostrado que quienes deciden son los comandantes, los fosilizados jefes de ideales totalitarios que siempre han dicho poseer.

Cuando se avistaba la elección de candidatos a diputados, Funes dijo que la mitad de ellos provendrían de los “Amigos de Mauricio”.

Al ver que la Comisión Política ni siquiera lo consultaría para nominarlos, bajó la cabeza diciendo “al fin y al cabo yo no soy candidato a diputado, sino a presidente”.

Poco antes de publicarse definitivamente los nombres de los seleccionados, afirmó que en la bancada habría una “renovación total”. Al aparecer la lista de las mismas momias de siempre, se echó el trago amargo endulzándolo con el argumento de que la renovación de que había hablado era porque “los diputados del FMLN se renuevan cada día”.

Tras la violencia de Meanguera, donde no había ninguna duda de que provocadores y autores de ella eran militantes de su partido, con justa razón, ganándose el aplauso de muchos, condenó los hechos, afirmando que habría una investigación y se castigaría a los culpables. Nadie de las autoridades del partido lo secundó y no se hizo absolutamente nada. Para evitar sus explicaciones lastimeras, guardó silencio.

Sobre las famosas fotos de militantes haciendo impecables ejercicios militares que denotan un entrenamiento riguroso, dijo airado que condenaba el uso de niños en esas demostraciones. Benito Lara, con sus alocuciones recargadas de la muletilla “¡Verrdá!”, lo mandó a callar. Y se calló.

Contradicciones con la dirigencia ha tenido otras muchas. Por ejemplo, sobre el TLC, la dolarización y la derogatoria de la Ley de Amnistía. En ciertos casos, para salvarle la cara a los líderes duros, ha caído en afirmaciones ingenuas o simplistas, como cuando dijo que el “Ramiro” que aparecía traficando armas en las computadoras de las FARC no era José Luis Merino porque otros guerrilleros habían empleado igual nombre de batalla. O al decir que los crímenes masivos comprobados a Sánchez Cerén eran cuestión cerrada porque él ya había dicho que no tenía nada que ver.
Como dije al inicio, si Funes no tuviese un ego inmenso, tendría sobradas razones para sentirse solo en medio de la muchedumbre.

Socialismo divide el discurso del Frente

El candidato del FMLN sigue en desacuerdo con impulsar el socialismo, aunque la cúpula aún “sueñe” con él.

Escrito por Alexandra Bonilla/Mayrene Zamora



Las divergencias que tienen la cúpula del FMLN y su candidato presidencial, Mauricio Funes, sobre el socialismo volvió a desnudarse en entrevistas otorgadas por el aspirante a la primera magistratura y el dirigente José Luis Merino.

En una entrevista concedida a LA PRENSA GRÁFICA y publicada en la edición de ayer, Merino aseguró que “el partido no pierde su carta de principios, su sueño socialista”.

“Ese es nuestro sueño, va a llegar un día y vamos a trabajar siempre por él, pero por ese modelo de socialismo que la gente escoge, por el que la gente vota. Que gane el corazón de los salvadoreños, de los ciudadanos”, continuó el dirigente partidario.

Mientras, en una entrevista publicada ayer por Diario El Mundo, Funes se distanciaba nuevamente de las ideologías socialistas de su partido. “Si lo que quiere saber es que si durante el gobierno de Mauricio Funes se va a construir el socialismo, no se va a construir el socialismo”, insistió.

“Si lo que quiere saber es si el gobierno de Mauricio Funes va a crear las condiciones para que a largo plazo se construya el socialismo, tampoco vamos a crear las condiciones”, reiteró el candidato del FMLN.

Esta no es primera vez que Funes y la dirigencia del partido tienen diferencias sobre este punto. El 17 de octubre del año pasado, Funes le aseguró a este periódico que su futuro gobierno “nada tiene que ver con estado socialista, totalitario o paternalista, es un estado que tiene un rol que jugar en una sociedad estructuralmente injusta”.

En el pasado, Merino también ha hecho públicas las intenciones de su partido por alcanzar el socialismo aunque para ello se tarden hasta 30 años.

Justificaciones
A pesar de esto, la cúpula del partido y el mismo Funes aseguran que no hay contradicción en las posturas de Merino y el candidato presidencial.

“El FMLN y algunos de sus dirigentes aún no han abandonado sus sueños socialistas, dice (Merino), y me parece bien que no los abandonen”, dijo Funes, a la vez que reiteró que Merino también dejó claro que en un posible gobierno de Funes no se construirá el socialismo.

“Derecho a soñar tenemos todos”, aseguró Funes sobre las pretensiones de su partido.

Por su lado, el diputado y vocero del FMLN, Sigfrido Reyes, insistió que Funes y la dirigencia del partido están en sintonía.

“No creo que haya ninguna contradicción. El FMLN tiene su propio programa y está en su programa, en nuestros estatutos, así que no hay ninguna contradicción. No hay ninguna contradicción entre el candidato y los dirigentes de nuestro partido”, insistió.

La alcaldesa de San Salvador y miembro de la comisión política del FMLN, Violeta Menjívar, también descartó controversia en las declaraciones de Funes y Merino.

“No hay controversia. No hay por que mal interpretar las cosas, es válido que uno aspire a algo y que él otro no esté del todo de acuerdo”, dijo Menjívar, aunque sus mismas declaraciones se contradicen.

Además, la edil recordó que Funes “con el apoyo pleno del Frente está realizando este proyecto”, en referencia al plan de gobierno que está impulsando el candidato efemelenista.

FMLN: “El partido no pierde su sueño socialista”



Por Amílcar Mejía
Reportero de La Prensa Grafica
José Luis Merino (Ramiro Vásquez) es poco aficionado a la presencia pública y prefiere evitar el escenario mediático. Es uno de los hombres de mayor peso y decisión en el FMLN y uno de los impulsores de la candidatura de Mauricio Funes, y nuevamente va postulado como candidato del Frente a primer diputado al Parlamento Centroamericano, un organismo donde su figura pasa inadvertida.

Pero este dirigente, proveniente del desaparecido Partido Comunista Salvadoreño (FAL-PCS), sostiene con firmeza que el FMLN no ha descartado el socialismo, y pone los acentos partidarios en temas claves como la relación con Estados Unidos, la que, afirma, debe ser de “respeto y dignidad”.

“Ramiro” también es conocido por su cercanía con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y recientemente fue señalado como un nexo de las FARC, lo cual ha negado de manera rotunda.

¿A qué modelo le va a apostar su partido si gana el Ejecutivo?
A un modelo de democracia participativa. Como decía Mauricio (Funes, candidato a la presidencia), por ejemplo en el caso de los transportistas: “No podemos seguir imponiendo decisiones que no cuenten con el respaldo de la gente”.

¿Cómo queda la agenda histórica del partido que habla del rumbo hacia el socialismo?
Creemos que en este momento en nuestra sociedad hay un debate más importante que ese. Estamos en la batalla porque nuestro país no se vuelva víctima del hambre y estamos en la idea de que la única forma de hacerlo es convocando a todas las fuerzas nacionales a que nos unamos y juntos construyamos una estrategia que nos permita enfrentar esas amenazas.

¿El plan del gobierno es entonces el plan de Mauricio?
Es el plan de Mauricio.

¿Implica que no es un gobierno que va hacia el socialismo?
No va a ir hacia el socialismo.

¿Sería un gobierno de transición hacia el socialismo?
Es una transición hacia la democracia.

¿Significa que el partido renuncia a sus postulados?
El partido no pierde su carta de principios, su sueño socialista; ese es nuestro sueño, va a llegar un día y vamos a trabajar siempre por él, pero por ese modelo de socialismo que la gente escoge, por el que la gente vota, que gane el corazón de los salvadoreños, de los ciudadanos.

¿Es un modelo que se va a ganar, si la gente quiere, a través de las urnas?
A través de las urnas.

¿Es un compás de espera?
No hay un compás de espera, es un trabajo constante en esa idea.

¿En este modelo planteado cuál es el papel del empresariado?
Debe jugar un papel fundamental en esta gran batalla y nosotros los estamos invitando en general y de manera particular a que los empresarios se sumen a este esfuerzo con su experiencia de producir riquezas, deben de sumarse a este esfuerzo y ayudarnos a producir la riqueza y los recursos necesarios para enfrentar esas amenazas.

Hay sectores empresariales que consideran que esa es una estrategia electoral del partido y no una propuesta genuina.
Está puesto en nuestro programa. Creo que es importante que ahora se construya la confianza; así como fuimos capaces de construirla para parar la guerra, hay que construir la confianza necesaria para parar la amenaza de un nuevo estallido social en El Salvador y en eso las fuerzas sociales, políticas y económicas debemos discutir los mecanismos que nos permitan tratar este punto.

¿Cuál va a ser la relación del partido con Mauricio Funes, en un eventual gobierno del FMLN, quién va a definir las grandes líneas de gobierno?
Va a decidir, por supuesto, Mauricio como presidente con el respaldo y el apoyo pleno del partido que lo va a llevar a la presidencia.

Si Mauricio plantea, por ejemplo, que la dolarización se mantenga, ¿cuál sería la posición que adoptaría el partido?
Son medidas que nosotros las vamos a enfrentar en su debido momento, queremos estudiarlas. Mauricio ha planteado: “Vamos a estudiarla, vamos a analizarla (la dolarización)”. El mundo hoy está dando lecciones. Nuestro país hoy es más vulnerable a la crisis internacional, en parte por la falta de una moneda nacional.

¿Qué garantía se le da al empresariado nacional de que no se le va a perseguir con más impuestos o confiscaciones?
Creemos que este tema impositivo debe ser parte de la agenda que discutamos con los empresarios y tenemos casi la firme convicción de que es suficiente con que los empresarios paguen lo que deben de pagar.

¿Cómo borrará el FMLN la imagen que tienen muchos empresarios de que el Frente es antiempresarial?
Será conversando, igual por supuesto tenían la idea de que éramos antimilitaristas y fue con ARENA, con el Ejército que discutimos y que firmamos los Acuerdos de Paz y yo creo que es esencial, y el compañero Mauricio y el compañero Salvador Sánchez lo han dicho: “El gobierno del Frente va a ser un gobierno en permanente diálogo en la búsqueda de caminos para construir una nueva nación”.

El candidato del FMLN ha visitado a los presidentes Luiz Inácio “Lula” da Silva (Brasil), Michelle Bachelet (Chile) y otros de izquierda, pero no al presidente Hugo Chávez (Venezuela). ¿Cómo ve este distanciamiento el Frente?
Creemos que debemos estar cerca del mundo, de Estados Unidos, de América del Sur, de Europa, cerca de Asia, y hasta hoy somos un país aislado. El Salvador es uno de los países que menos relaciones tiene con el mundo.

¿Implica relaciones con Cuba y China?
Entre otros, con Europa misma con la que hay relaciones muy limitadas.

¿Con Irán?
No lo hemos discutido, no está en nuestra agenda. Por eso la visión de estar más cerca de Estados Unidos, más cerca de América Latina y Europa, son las realidades más fuertes para nosotros.

¿La relación con Estados Unidos se debe fortalecer?
Debe ser muy buena y muy fuerte. Ese es nuestro deseo y nuestro sueño. Allá hay casi tres millones de salvadoreños.

¿Qué pasos está tomando el partido para esos acercamientos?
Hemos gestionado, dirigentes de nuestro partido hemos visitado el Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad; al Pentágono mismo hemos ido para expresarles nuestro interés, nuestra intención de tener relaciones de respeto y de dignidad con ellos.

El FMLN tradicionalmente ha sido crítico de programas como el Plan Colombia y el Plan Mérida, impulsados por Estados Unidos en Latinoamérica, por considerarlos intervencionistas. ¿Cuál sería la posición de un gobierno del Frente ante estos programas de combate al narcotráfico?
Creemos que deben producirse niveles de cooperación, de acercamiento siempre y cuando se respeten la dignidad y la soberanía de nuestros pueblos.

¿El Plan Mérida está irrespetando la soberanía de los pueblos?
Creemos que se presentan algunos rasgos que hay que discutirlos, evaluarlos.

¿Qué tipo de rasgos?
La presencia de fuerzas militares armadas en nuestros territorios, no sometidas a los controles nacionales, son cosas que hay que discutir.

¿Cómo ve la instalación en Comalapa de la base de monitoreo de Estados Unidos? ¿Tiene sus reservas el FMLN?
Hemos tenido reservas e igual creemos que deben de discutirse. Entre ellas eso: ahí hay presencia –además de los aparatos (radar)– hay presencia de fuerzas militares, (pero) no estamos en contra de que se mantenga la herramienta que permite el monitoreo.

¿Y la Academia de Capacitación Policial (ILEA)?
Hemos expresado nuestro rechazo a la idea de que la ILEA se transforme en una nueva Escuela de las Américas.

¿Esas reservas las quieren discutir con Estados Unidos o ya lo hicieron?
Quisiéramos discutirlas, estamos igual comprometidos en la idea de combatir ese flagelo de la humanidad como es el narcotráfico y sumar nuestros esfuerzos, pero que en ese esfuerzo no se atropellen nuestra soberanía y dignidad.

Monday, January 12, 2009

DECISIONES DEMOCRÁTICAS

Desde Washington DC
Por Walter Monge-Cruz
Lunes 12 de enero de 2009

El 28 de marzo de 1982 la junta revolucionaria de gobierno en El Salvador, convocó a elecciones democráticas con el propósito de crear una asamblea constituyente, la cual, encaminaría el país hacia un estado democrático después de décadas de dictaduras militares

El entonces recién fundado FMLN, bajo su principio leninista y revolucionario, se oponía radicalmente al proceso democrático, incluso atacó militarmente diferentes centros de votación en toda la nación e impidió por la fuerza a miles de ciudadanos su participación a ese histórico día cívico. El resultado de esas elecciones fue abrumador en términos democráticos; ochenta por ciento de la población votó y con ello, se legitimaron institutos políticos de derecha, centro e izquierda ideológica, los cuales, en unos meses redactarían una nueva constitución que fundaría la nueva república democrática y le daría la oportunidad al pueblo de elegir a un presidente constitucional.

En unos años el histórico líder demócrata cristiano Napoleón Duarte recibiría de parte del pueblo un apoyo absoluto en las elecciones presidenciales que lo convertiría en la figura política más popular de la época, sin embargo, la corrupción generalizada en todas las carteras del estado, provocaría que por medio del voto, el pueblo salvadoreño, le quitara el poder político y se lo otorgara al partido de derecha ARENA, que por veinte años, desde entonces, ha gobernado.

Este año el pueblo salvadoreño se enfrenta a un reto democrático importante, ya qué, está en sus manos la distribución del poder político, al celebrarse este próximo domingo elecciones para elegir diputados a la asamblea legislativa y alcaldes para administraciones municipales, y en marzo la elección presidencial.

En una sociedad polarizada políticamente como se ha convertido la salvadoreña actualmente, las decisiones democráticas juegan un rol fundamental para el bienestar de sus habitantes, por lo que es vital que la población sea responsable en la elección de sus representantes públicos, hagan a un lado sus pasiones enfermizas por colores partidarios y elijan sin ceguera ideológica.

En San Salvador, en dos administraciones, la alcaldesa ha demostrado que es incapaz de resolver los problemas trascendentales de la ciudad, como son: la recolección de basura, el ordenamiento de transito vehicular y peatonal, el ordenamiento de comerciantes en las calles, la proliferación de la prostitución, la venta de drogas, el crimen común, etc., por lo que es fundamental para la superación y protección de cada capitalino el realizar un cambio de administración.

En la elección de alcaldes, es objetivo e inteligente votar por un candidato que ofrezca un programa concreto para resolver los problemas sin importar que partido representa y dejar así el fanatismo ideológico, que hiere el espíritu nacional.

La elección de diputados, ofrece una oportunidad valiosa para empezar a despolarizar la sociedad, al balancear el poder político, fortaleciendo a los partidos de centro derecha como el PDC y centro izquierda como el CD y FDR. Estos tres partidos políticos podrían vitalizar el órgano legislativo de manera que los intereses del pueblo estarían ampliamente representados y mejor aun, el debate político tomaría una magnitud diversa, democrática.

Una decisión democrática del pueblo salvadoreño, que personalmente desearía ver, es la reducción legislativa o eliminación completa del Partido de Conciliación Nacional, PCN, el cual, ha causado tanto daño político al pueblo de El Salvador, con sus posiciones descaradas de oportunismo y extorsión política.

La breve historia democrática de El Salvador demuestra un entusiasmo legitimo por el pueblo para mantener un sistema democrático, y aun cuando, el actual FMLN, mantiene una campaña electoral promoviéndose con una imagen democrática, una mayoría legislativa seria muy peligrosa para la democracia en El Salvador. No se debe ignorar que en la carta de principios el FMLN se define como un partido revolucionario y socialista. Ese principio no ha sido cambiado y los salvadoreños en el exterior que creemos en la libertad y la democracia, tenemos la responsabilidad de advertir a nuestros familiares de ese hecho político que muchos desconocen para que lo tomen en cuenta al momento de ejercer el voto.

Friday, January 9, 2009

¿Por quién votar?


Joaquín Villalobos*
Martes, 6 de Enero de 2009
Oxford, Inglaterra. Si usted votará emocionalmente movido por la cólera, la venganza o el fanatismo ideológico, mejor no lea este artículo, pero si usted es un votante racional quizás encuentre aquí algunas ideas útiles. En este momento no hay opciones óptimas, estamos frente al resultado histórico del pleito permanente entre ARENA y el FMLN, que ha tenido por regla que "entre peor fuera la oposición era mejor para ARENA y entre peor le fuera al gobierno era mejor para el FMLN". Esto es la polarización que, en otras palabras, es la incapacidad de estos partidos de lograr acuerdos, y cuando no hay acuerdos los ciudadanos sufren las consecuencias. La firma de la paz hace 17 años fue un acto de madurez que no tuvo continuidad porque los poderes económicos, ARENA y los intelectuales de izquierda y de derecha le hicieron el juego a la polarización. La política nacional terminó intelectualmente empobrecida, el FMLN se radicalizó; ARENA perdió calidad y las opciones de centro se debilitaron.
En política la diferencia es normal porque es imposible que todos pensemos igual. Las personas que se preocupan más por sus semejantes generan seguridad y las que se ocupan más por ellas mismas, generan riqueza. El problema es aprender a convivir y a aprovechar la diversidad de ideas. De la tolerancia entre quienes piensan diferente depende la democracia, la paz y el progreso de un país. Los países en donde los políticos saben ponerse de acuerdo son ricos, desarrollados y pacíficos, mientras que aquellos en donde no saben ponerse de acuerdo son pobres, atrasados y violentos como el nuestro. Sin embargo ARENA y el FMLN le han hecho creer a los salvadoreños que la política es pleito y desacuerdo permanente, cuando en realidad es negociación y acuerdo permanente. Para el FMLN la tolerancia y la negociación son traición y para ARENA son, disculpen la expresión, "pendejadas".

Para controlar el pleito ARENA-FMLN es fundamental ir a votar, no anular el voto, no dejar en blanco la papeleta y separar las decisiones sobre las tres elecciones (alcaldes, diputados y presidente). Los votantes racionales distribuyen poder votando por diferentes partidos, mientras que los emocionales lo concentran votando por el mismo partido. Para alcaldes olvídese de ideologías, vote pensando en su barrio, comunidad o colonia, vote por los candidatos, sin importar el partido que los postula y ponga atención a proyectos y capacidades. Vote para cambiar alcaldes incapaces, para reelegir buenos o para promover nuevos liderazgos.

La elección de diputados es la más importante, en ésta tiene que escoger un partido, porque así funciona nuestro sistema electoral. Para reducir los efectos del pleito ARENA-FMLN es indispensable fortalecer una tercera fuerza con más diputados. Según varias encuestas, la Democracia Cristiana está ubicándose en esa posición, dado que es un partido con 49 años de existencia, que ha gobernado y lo conocen todos los salvadoreños; que tiene organización territorial nacional; que no es de izquierda ni de derecha, pero que siempre ha tenido personas de ambas corrientes, y que actualmente gobierna en cinco cabeceras departamentales. Fortalecer partidos sin organización territorial nacional en condiciones de polarización es mucho más difícil, pero lo importante es votar por otros partidos que no sean ni ARENA ni el FMLN. Mi consejo no es ideológico, es práctico: use su voto para distribuir poder, multiplicar los intereses en juego y ayudar a que en vez de conflictos haya negociaciones y acuerdos, independientemente de quien esté gobernando. Los votantes racionales no definirán la elección presidencial, pero sí podrían crear un balance legislativo que proteja al país.

En política no existe ni el cielo ni la felicidad eterna, pero quienes los ofrecen sí pueden convertirnos la vida en un infierno. Desconfíe de las teorías conspirativas, las verdades absolutas y las soluciones milagrosas. Las primeras dividen al mundo entre buenos y malos, inventan historias, condenan sin evidencias y descalifican opiniones con argumentos morales. Las ideas pesan por su valor intelectual, no importa quién las dice. Un ejemplo de verdades absolutas es cuando la derecha sostiene que el Estado es ineficiente, los políticos corruptos y que los empresarios son lo contrario. Sin embargo, ahora unos cuantos ejecutivos estadounidenses han desestabilizado al mundo entero y desempleado a millones, superando todos los populismos conocidos, y un solo empresario financiero realizó una estafa de 50 mil millones de dólares, robando más que todos los políticos corruptos del planeta juntos. No se deje engañar, las ideas tienen una validez relativa al momento, al lugar y a las condiciones en que se proponen. Sobre soluciones milagrosas considere que el desarrollo se alcanza con progresos graduales, relativos e imperfectos. Hablando de caminos rápidos, absolutos y perfectos, los cubanos de La Habana, tienen un buen chiste, dicen que "el camino más largo entre capitalismo y capitalismo, se llama comunismo". Es correcto tener preferencias políticas, pero pensar que sólo la izquierda o sólo la derecha tienen la razón es ridículo.

El pleito ARENA-FMLN se está convirtiendo en un distanciamiento cada vez más serio entre amigos, vecinos, compañeros de trabajo, parejas, hermanos y hasta entre padres e hijos. La violencia en la campaña es una señal de lo que puede venir. Después de los 75,000 muertos que nos costó la guerra, ninguna diferencia política vale lo que valen la familia y los amigos. En las elecciones vote para apagar el fuego, no para extenderlo; vote para unir a los salvadoreños, no para dividirlos.

Monday, January 5, 2009

CENTROAMÉRICA XIX-XXI

Desde Washington DC
Por Walter Monge-Cruz


En 1808, los planes de conquista político-militares del emperador Napoleón I – mejor conocido como Napoleón Bonaparte – lo llevaron a invadir exitosamente a España. Fernando VII adjudicó su corona al hermano mayor de Napoleón, quien seria coronado como rey de España bajo el nombre de José I. Su reinado duraría entre 1808 hasta 1813.

Este pasado junio, se cumplieron doscientos años de ese acontecimiento histórico que llevaría a los conquistadores españoles a ser conquistados y a luchar mortalmente por su independencia de Francia.

Durante la invasión francesa, las colonias españolas en América se mantuvieron leales al rey Fernando VII, sin embargo, la ausencia del poder político de la corona española, incitó la idea independentista entre intelectuales y religiosos criollos, quienes, mantenían una influencia importante en las esferas político-económicas del reino de Guatemala, como se le llamaba a Centroamérica entonces.

Unos años después, esas ideas de políticos liberales, se convertirían en movimientos socio - políticos que emanciparían la región del poder español en 1821. El emperador Napoleón I, es accidentalmente, responsable por iniciar el movimiento criollo que conquistaría la independencia centroamericana.

En 1824, se constituyó la República Federal de Centro América. Su primera capital fue la ciudad de Guatemala hasta 1834, luego, brevemente ese mismo año Sonsonate y últimamente San Salvador, entre 1834 hasta 1839 en la entonces provincia de El Salvador. El primer presidente de esa República fue el salvadoreño Manuel José Arce y Fagoaga; seguido del guatemalteco Mariano Beltranena y Llano y del hondureño Francisco Morazán Quezada, quienes fueron tres destacados visionarios políticos que consideraron oportuna la unificación política de la región.

La ambición por el control del poder político y económico de la región, resultó en la disolución de la efímera República, y con ella, el desperdicio de una oportunidad histórica por crear una nación grande y poderosa. La división política de Centroamérica realizada por los españoles criollos y mantenida por sus herederos, ha hecho de ésta, lo que, lastimosamente, política, económica y socialmente, es hoy: Una región con una población pobre, inculta, y oprimida, que además, vive en éxodo.

Al iniciar las conmemoraciones de los doscientos años del movimiento independentista centroamericano, originado desde la invasión napoleónica a España, es preponderante que el pueblo centroamericano radicado en el exterior o en proceso de éxodo, deje de ser espectador de la historia y se transforme en protagonista.
Los pasados dos siglos están llenos de personajes políticos que han determinado con su liderazgo el destino del pueblo centroamericano. Algunos de ellos, han sacrificado sus vidas como héroes y mártires, dejando un legado inmortal de los valores humanos que la libertad ofrece. Lastimosamente, estos personajes han sido muy pocos en nuestra historia y lo que Centroamérica como nación vive actualmente, es el resultado de la manipulación política de grupos de poder histórico, quienes su único interés y misión trascendental ha sido mantener e incrementar sus riquezas y mejorar su linaje.

Dos siglos de aislamiento político, explotación económica, represión social, restricción educativa e imposición cultural, es suficiente.

En este año que inicia, el pueblo centroamericano necesita de nuevos próceres y héroes históricos. La gran nación centroamericana dispersa en el mundo, necesita de lideres que tengan la voluntad de romper las bastas cadenas de la pobreza generalizada, la esclavitud moderna, la ignorancia sistemática y la opresión política selectiva, que por dos siglos como pueblo hemos arrastrado y nos han sometido.

Este próximo veinte de Febrero, en la Organización de Estados Americanos – OEA, en Washington DC, ciudadanos centroamericanos que hemos asumido la responsabilidad histórica de aspirar a una nueva República Centroamericana, daremos inicio a este proyecto político, convencidos de que, en el siglo XXI, con nuestro poder económico como pueblo en el exterior, debemos transformar nuestras actuales repúblicas y hacerlas converger en una sola, con el objetivo de retornarle la soberanía nacional centroamericana a toda una nación que sufre los mismos problemas y aspira al bienestar común bajo los mismos ideales.

Hermano Centroamericano: Únete, sé un prócer centroamericano del siglo XXI, trasforma tu historia y la de tu pueblo.