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Tuesday, November 17, 2009
EL PRECIO DE LA SOLIDARIDAD
Desde Washington DC
Por Walter Monge-Cruz
http://www.comisioncivicademocratica.org/
En momentos de tragedia, muchos seres humanos, llenan su corazón de amor hacia quien sufre, hacen a un lado su propio dolor y entregan sus dos manos para abrazar el reto del que llora, haciendo posible que el caído se levante lleno de convicción por descubrir un mañana lleno de luz, el cual, disipe la oscuridad del dolor que vive.
La desgracia de algunos, a veces se manifiesta como un caudal tempestuoso, que emana del poder de la naturaleza y derrama sin compasión un torrente de rocas que los arrastra hacia la inmortalidad, como sucedió en El Salvador esta pasada semana.
La desolación y muerte que observamos a través de videos y fotos, despierta un sentimiento de solidaridad desde el exterior, que se manifiesta en acciones profundas de patriotismo y deseos incondicionales de hacer resurgir nuestro país. Lo hacemos tragedia tras tragedia, siempre actuando con buena voluntad y sacrificio, con el único interés de asistir al que sufre.
Este trágico acontecimiento, causado por la tormenta Ida, ha producido que nuevamente, un manantial de solidaridad nazca hacia nuestro pueblo y se manifieste como un caudal espiritual, que emana del poder de Dios en cada uno de nosotros y derrama con compasión un torrente de buena voluntad que alimenta, viste y reconstruye la vida del hermano desamparado.
En todas partes del mundo adonde habitan salvadoreños, se realizan diferentes tipos de actividades para recaudar fondos y materiales. Millones de dólares están siendo enviados al país, los cuales, hacen posible sustentar las necesidades primordiales de mas de diez mil damnificados.
Estos gestos de solidaridad con nuestro país en tiempos de tragedia nacional, se aúnan, a la solidaridad con nuestras familias por medio de remesas; a la solidaridad con el sistema económico, por medio del consumo nostálgico, turismo, inversiones, remesas productivas, pago de impuestos; a la solidaridad con el sistema político y social, al contribuir en el proceso, respetar resultados electorales y promover la democracia.
Ese es el precio de la solidaridad del pueblo en el exterior, el cual se paga con gusto por amor al país. Un amor, que no se rompe nunca, sino que al contrario, cada año se hace más intenso. Y por ello, la diáspora merece reconocimiento, pero no, con la banalidad de los discursos políticos, ni las medallas al protagonismo individual, sino, con el derecho a ser legítimamente reconocido como salvadoreño. Y eso, es posible únicamente, con darnos la facultad de ejercer todos nuestros derechos constitucionales desde el exterior, siendo el más importante, permitirnos ejercer el voto en las próximas elecciones para diputados en 2012 y Presidente en 2014.
El pueblo en el exterior espera que se materialice la promesa de los dirigentes del FMLN, quienes, por décadas nos han visitado en Estados Unidos, identificándose como verdaderos y legítimos promotores de ese derecho democrático.
No existen excusas ahora, ARENA, ya no es piedra en el camino que obstaculice el proceso. El FMLN, cuenta con un Presidente que se comprometió a hacer el derecho al voto en el exterior posible y con una alianza política en la asamblea legislativa que lo faculta para allanar el camino.
Desde el exterior hemos demostrado reiteradamente nuestra solidaridad con El Salvador, es tiempo, que el pueblo salvadoreño se solidarice con nosotros y nos apoye a lograr una victoria en nuestra histórica petición.
Dios guarde las almas de quienes dejaron de sufrir los látigos de la pobreza y la negligencia de sus lideres políticos y que bendiga a cada uno de los que en este momento de dolor nacional, han hecho lo mejor por ayudar a quien lo necesita. Bendiciones a todos.
Wednesday, September 23, 2009
EL FMLN COMO GOBIERNO Y LA DIÁSPORA

Desde Washington DC
Por Walter Giovanni Monge-Cruz
http://www.comisioncivicademocrativa.org/
waltermonge@comisioncivicademocratica.org
Durante las pasadas tres semanas las banderas salvadoreñas han ondeado en las principales ciudades del mundo manifestando el orgullo nacional de un pueblo que ama y añora a su patria. La diáspora no celebra la independencia por un día, sino por un mes, a través de desfiles y concentraciones masivas caracterizadas por el fervor patriótico.
El FMLN y Mauricio Funes, durante la campaña electoral utilizaron estos eventos para ofrecer esperanza, cambio y el voto en el exterior. Con el slogan, “Nace la esperanza, viene el cambio”, recaudaron miles de dólares y ganaron apoyo político en Estados Unidos. Ahora que gobiernan, la esperanza es más alta que nunca, según encuestas de opinión pública, más, el cambio político, social y económico no existe y el voto en el exterior ni se considera. La excusa presidencial y partidaria es que es muy poco tiempo, sin embargo, no es aceptable.
En 1821 la nación experimentó un ambiente de esperanza similar al de hoy, sin embargo, liberarse de la opresión imperial española trascendió a someterse a la opresión de sus herederos, por quienes tres millones de salvadoreños vivimos en el exterior. Durante 188 años la ascensión política del FMLN a la presidencia de la república se ha venido preparando, a través de alzamientos campesinos, manifestaciones obrero-estudiantiles y una guerra civil, por lo tanto, es inexcusable que en cuatro meses de un gobierno histórico, El Salvador sea aun el mismo país violento con trece muertes diarias a raíz de las actividades delincuenciales de bandas de extorsionistas, secuestradores y traficantes.
Es inaceptable que la corrupción de cuello blanco continué impune, sobretodo, cuando los nuevos funcionarios han denunciado a los culpables y teniendo pruebas del mal uso del dinero público, no hacen nada para procesarlos penalmente; que los líderes políticos del FMLN utilicen sus posiciones para crear riqueza personal, como lo hace el comandante Ramiro, Luis Merino y el resto de socios de ALBA Petróleos de El Salvador; que la designación de posiciones para empleos diplomáticos en el exterior se mantenga sujeto al nepotismo y compadrazgo.
¿Qué significa la diáspora para el nuevo gobierno? Hasta ahora lo mismo de siempre: Un pueblo sin voz política, aislado y despojado del principal derecho constitucional: el derecho al sufragio. Durante estas fiestas patrias celebradas en el mundo, los grandes ausentes a los actos patrióticos fueron el Presidente de la República y los dirigentes del FMLN. Es claro que ya no necesitan dinero, ni apoyo electoral.
El presidente Funes habla de unidad nacional para enfrentar los retos de nuestra nación y cambiar el sistema, sin embargo, su convocatoria excluye a la diáspora. El recién juramentado Consejo Económico y Social, ha sido creado, según Funes, como un “Instrumento fundamental para alcanzar acuerdos nacionales y para construir la unidad nacional”. ¿Cómo puede considerar Señor Presidente que en este importante consejo se excluya la representación política de tres millones de ciudadanos?
Señor Presidente, ¿Qué somos nosotros?, ¿Una subclase de salvadoreños?, ¿Unos pobres ignorantes que sirven nada más para lavar platos, vender pupusas y mandar remesas?, ¿Acaso considera que no somos capaces de contribuir con ideas y políticas públicas que ayuden a cambiar El Salvador? Esta exclusión política y social de tres millones de salvadoreños es una bofetada a quienes colaboran con billones de dólares a la economía nacional cada año.
¿Qué necesitamos de este gobierno, Señor Presidente? Que no se nos ignore más, que la incorporación de organizaciones de la diáspora como la Comisión Cívica Democrática y otras de liderazgo salvadoreño al Consejo Económico y Social sea inmediata y que se inicie el proceso que permita votar desde el exterior.
La representación de la diáspora en el Consejo Económico y Social debe ser constituida por las diversas corrientes políticas e ideológicas, no exclusiva de los Amigos de Mauricio y organizaciones afines a los intereses del FMLN que son lideradas por activistas del partido y ex comandantes.
Ese será un paso genuino para demostrarle al pueblo en el exterior que se cometió un error, pero que se cuenta con la responsabilidad política y dignidad patriótica de enmendarlo.
Por Walter Giovanni Monge-Cruz
http://www.comisioncivicademocrativa.org/
waltermonge@comisioncivicademocratica.org
Durante las pasadas tres semanas las banderas salvadoreñas han ondeado en las principales ciudades del mundo manifestando el orgullo nacional de un pueblo que ama y añora a su patria. La diáspora no celebra la independencia por un día, sino por un mes, a través de desfiles y concentraciones masivas caracterizadas por el fervor patriótico.
El FMLN y Mauricio Funes, durante la campaña electoral utilizaron estos eventos para ofrecer esperanza, cambio y el voto en el exterior. Con el slogan, “Nace la esperanza, viene el cambio”, recaudaron miles de dólares y ganaron apoyo político en Estados Unidos. Ahora que gobiernan, la esperanza es más alta que nunca, según encuestas de opinión pública, más, el cambio político, social y económico no existe y el voto en el exterior ni se considera. La excusa presidencial y partidaria es que es muy poco tiempo, sin embargo, no es aceptable.
En 1821 la nación experimentó un ambiente de esperanza similar al de hoy, sin embargo, liberarse de la opresión imperial española trascendió a someterse a la opresión de sus herederos, por quienes tres millones de salvadoreños vivimos en el exterior. Durante 188 años la ascensión política del FMLN a la presidencia de la república se ha venido preparando, a través de alzamientos campesinos, manifestaciones obrero-estudiantiles y una guerra civil, por lo tanto, es inexcusable que en cuatro meses de un gobierno histórico, El Salvador sea aun el mismo país violento con trece muertes diarias a raíz de las actividades delincuenciales de bandas de extorsionistas, secuestradores y traficantes.
Es inaceptable que la corrupción de cuello blanco continué impune, sobretodo, cuando los nuevos funcionarios han denunciado a los culpables y teniendo pruebas del mal uso del dinero público, no hacen nada para procesarlos penalmente; que los líderes políticos del FMLN utilicen sus posiciones para crear riqueza personal, como lo hace el comandante Ramiro, Luis Merino y el resto de socios de ALBA Petróleos de El Salvador; que la designación de posiciones para empleos diplomáticos en el exterior se mantenga sujeto al nepotismo y compadrazgo.
¿Qué significa la diáspora para el nuevo gobierno? Hasta ahora lo mismo de siempre: Un pueblo sin voz política, aislado y despojado del principal derecho constitucional: el derecho al sufragio. Durante estas fiestas patrias celebradas en el mundo, los grandes ausentes a los actos patrióticos fueron el Presidente de la República y los dirigentes del FMLN. Es claro que ya no necesitan dinero, ni apoyo electoral.
El presidente Funes habla de unidad nacional para enfrentar los retos de nuestra nación y cambiar el sistema, sin embargo, su convocatoria excluye a la diáspora. El recién juramentado Consejo Económico y Social, ha sido creado, según Funes, como un “Instrumento fundamental para alcanzar acuerdos nacionales y para construir la unidad nacional”. ¿Cómo puede considerar Señor Presidente que en este importante consejo se excluya la representación política de tres millones de ciudadanos?
Señor Presidente, ¿Qué somos nosotros?, ¿Una subclase de salvadoreños?, ¿Unos pobres ignorantes que sirven nada más para lavar platos, vender pupusas y mandar remesas?, ¿Acaso considera que no somos capaces de contribuir con ideas y políticas públicas que ayuden a cambiar El Salvador? Esta exclusión política y social de tres millones de salvadoreños es una bofetada a quienes colaboran con billones de dólares a la economía nacional cada año.
¿Qué necesitamos de este gobierno, Señor Presidente? Que no se nos ignore más, que la incorporación de organizaciones de la diáspora como la Comisión Cívica Democrática y otras de liderazgo salvadoreño al Consejo Económico y Social sea inmediata y que se inicie el proceso que permita votar desde el exterior.
La representación de la diáspora en el Consejo Económico y Social debe ser constituida por las diversas corrientes políticas e ideológicas, no exclusiva de los Amigos de Mauricio y organizaciones afines a los intereses del FMLN que son lideradas por activistas del partido y ex comandantes.
Ese será un paso genuino para demostrarle al pueblo en el exterior que se cometió un error, pero que se cuenta con la responsabilidad política y dignidad patriótica de enmendarlo.
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