Por redaccion YSUCA - Universidad Centroamericana UCA - Publicado en contrapunto.com
Mucho se ha hablado de las encuestas tras las elecciones municipales. Y en general, con bastante ignorancia. Como si las encuestas fueran producidas por adivinos y no por personas que buscan entender la opinión pública, su evolución, exigencias, necesidades, etc.
Incluso algunos sesudos analistas caen en la tentación de decir que algo está mal hecho, en vez de reflexionar sobre lo que puede producir cambios en la opinión pública. En el caso de San Salvador, las encuestas cuyos resultados mostraban la preferencia de la gente por Violeta Menjívar también señalaban que la campaña de Norman Quijano era más eficaz y que buena parte de los capitalinos tenían la percepción de que este último estaba mejor preparado para gobernar San Salvador. Esto aproximadamente un mes y medio antes de las elecciones municipales. Pensar que en esas circunstancias no pueda haber un cambio en la intención de voto a lo largo de ese mes y medio es simplemente un acto de ignorancia. Por supuesto que puede haber errores en quienes diseñan o realizan las encuestas. Pero mes y medio de distancia entre una elección y una encuesta no permite echarles a los encuestadores la culpa de nada.
El problema de fondo en todo esto es que los partidos políticos quisieran ser ellos mismos los dueños de la opinión pública. Critican a las encuestas cuando no les favorecen y si se producen cambios de opinión pública, la culpa es siempre de los encuestadores. La ignorancia y la patanería en cuestiones sociológicas rayan el infinito en mundillo político.
Si los comentaristas, y sobre todo los miembros de partidos políticos, quisieran saber la calidad de las encuestas, lo primero que tendrían que hacer es cambiar esta ley obsoleta que impide publicar tendencias electorales desde prácticamente un mes antes de las elecciones. En Estados Unidos, la opinión pública cambió en repetidas ocasiones y las casas encuestadoras siguieron haciendo sondeos hasta prácticamente unos pocos días antes de las elecciones. La ley de El Salvador muestra no sólo un menosprecio grande hacia la opinión pública en materia electoral, sino también un afán de mantener cierto control sobre las encuestas de opinión pública electoral, al impedir en la práctica el seguimiento de la opinión ciudadana a lo largo del mes y medio previo a las elecciones.
En ese contexto, el candidato a la presidencia de Arena debería moderarse en su lenguaje. Los candidatos a presidente deben, en primer lugar, callarse antes de decir tonterías. Pero deben, además, saber que el lenguaje del político, y más si es candidato a la presidencia, debe ser más moderado que el de los ciudadanos en general. Y que por muy presidente de la República que sea quien sea, si se atreve a hablar despectivamente de una parte de la ciudadanía, no tiene que asombrarse de que esta le insulte de un modo más virulento. Porque el presidente de la República, o un candidato a la misma, debe ganarse el respeto de la gente respetándola, no insultándola. Y no debería extrañarse de que si habla de meter las encuestas donde sea, le conteste la gente diciendo que se las meta él en el mismo lugar o con una chabacanería todavía mayor.
La gente independiente que hace encuestas lo hace profesionalmente. Los políticos piensan que hay trampas o defectos científicos porque en buena parte ellos se dedican a la trampa y la mentira. Y de ciencia en general saben muy poco. En particular, el ingeniero Rodrigo Ávila debería ser más educado e incluso pedir disculpas a la gente que trabaja realizando encuestas por el modo abrupto y grosero de referirse a las mismas. Si no lo hace, y aunque llegara a ganar las elecciones, se podrá encontrar muy fácilmente con que una buena parte de la población le perderá y le faltará también al respeto. Y tendría que escuchar, incluso de gente más educada que él, palabras que no le gustarían.
Wednesday, January 28, 2009
Tuesday, January 27, 2009
¡Salven El Salvador!

Por Grego Pineda - Escritor y abogado salvadoreño
En marzo próximo es el tiempo de elegir. El pueblo Salvadoreño se pronunciará y elegirá a su nuevo Presidente de quien esperan que tenga capacidad, carácter, honestidad y vocación de servicio. ¡Porque El Salvador necesita un presidente que sirva!
Después de 20 años continuos de gobierno en El Salvador ahora los pobres, que son la mayoría, pueden sentirse aliviados porque hay otros que además de pobres también son "extremos". ¿Cómo vive una persona en la pobreza extrema? ¿Vivirá? En 20 años los gobernantes de los partidos de derecha han mentido y robado, tal como se ha leído en los medios de prensa, ¡Y han robado Riqueza Extrema!
Los jóvenes de ahora nacieron y crecieron con la promesa de un mañana mejor y ese mañana para ellos es Hoy y ni siquiera han tenido la oportunidad que tanto necesitan y que con tanta vehemencia ofrecen los mismos de siempre. Esos que siempre aseguran que "Primero El Salvador, Segundo El Salvador y Tercero El Salvador", son los que han vendido los bienes nacionales y todo lo que alguna vez fue del pueblo salvadoreño. El pueblo ahora lo comprende y se siente estafado.
20 años confirman que una cosa es hablar y otra es hacer. Estar, hasta ahora, entre los países mas violentos del mundo es algo que debemos de agradecérselo en general a los gobernantes del Ejecutivo pero en especial al que por muchos años ha estado al frente de la Policía Nacional Civil y quien ahora se postula para Presidente. Fue inepto en su función como Policía por que ahora y durante su gestión la delincuencia es grave y asfixiante. Sin embargo prosperaron muchísimo las empresas de vigilancia privada. Como funcionario fracasó y como empresario triunfó. ¡Pero a costa de la Seguridad Ciudadana!
Cada delincuente que amenazaba a la población era una garantía que los negocios de seguridad privada irían en aumento y habría jugosas ganancias. Hacer dinero a cambio del terror y la desesperación de todo un pueblo no es ni honesto, ni muestra de capacidad ni de carácter ni de vocación de servicio.
En cambio el otro candidato, Mauricio Funes, en esos mismos 20 años que los otros han saqueado y pauperizado a El Salvador, él ha estado denunciando, debatiendo, analizando, y creando conciencia en el ciudadano promedio. Ha sido victima, como miles de ciudadanos, de las presiones y chantajes del Poder. Pero en 20 años ha estado firme y conciente que llegaría el día en que todo el pueblo salvadoreño se uniría y votaría por una oportunidad de cambio. Ese cambio y Esperanza que ha nacido desde, por y para el mismo pueblo. El Salvador necesita que lo salven: ¡No al continuismo!
Se impone la moderación democrática
Por redaccion de Contrapunto.com
En algunos momentos de la campaña, antes de las elecciones del 18 de enero pasado, daban a creer que El Salvador podría haber entrado en un ciclo de violencia grave, pero afortunadamente, hay que reconocer que la cordura se impuso.
Si los estrategas electorales, los líderes partidaristas y los candidatos, así como los medios grandes de prensa, hicieran una lectura conciente del resultado electoral, se darían cuenta que las “campañas sucias” probablemente no tuvieron o fue muy reducido el impacto sobre el resultado electoral.
La evaluación más frecuentes que la ciudadanía hace y en la cual coinciden también algunos dirigentes del FMLN, es que perdieron en San Salvador porque la estrategia de ARENA fue más efectiva. Pero también se coincide en que el gobierno actual de San Salvador no fue efectivo y que sus logros no fueron visibilizados. Entonces, hay que sumar el “voto de castigo”.
Hubo expresiones de los adversarios del FMLN que aseguraban que este partido no iba a aceptar una derrota, pero por dura que fue, el liderazgo efemelenistas aceptó su derrota y ha iniciado un proceso evaluativo de lo acontecido, lo cual confirma que se respeta el juego democrático, se acepta la derrota y se facilita la alternancia en el poder. Eso es un paso de avance respecto a procesos anteriores.
Se observa más esa actitud en el FMLN, con respecto a San Salvador, que por parte de ARENA respecto a su derrota legislativa y a la significativa pérdida de alcaldía en otros departamentos. Esto quizá porque no ha salido del éxtasis de la victoria capitalina.
En sentido general, las elecciones fueron buenas, pero las recomendaciones de los organismos internacionales y las reformas pendientes, como las de los votos domiciliar y en el exterior, deben ponerse en marcha para procurar más altos niveles de participación, de pluralismo y democracia.
El intríngulis del movimiento de votantes de un municipio a otro, que hacen todos los partidos, tiene que ser erradicado para que las votaciones sean realmente legítimas.
Esperamos para el tiempo de la campaña presidencial, que frente a la violencia electoral, se imponga el debate de las ideas y proyectos. Así ganaremos todos.
En algunos momentos de la campaña, antes de las elecciones del 18 de enero pasado, daban a creer que El Salvador podría haber entrado en un ciclo de violencia grave, pero afortunadamente, hay que reconocer que la cordura se impuso.
Si los estrategas electorales, los líderes partidaristas y los candidatos, así como los medios grandes de prensa, hicieran una lectura conciente del resultado electoral, se darían cuenta que las “campañas sucias” probablemente no tuvieron o fue muy reducido el impacto sobre el resultado electoral.
La evaluación más frecuentes que la ciudadanía hace y en la cual coinciden también algunos dirigentes del FMLN, es que perdieron en San Salvador porque la estrategia de ARENA fue más efectiva. Pero también se coincide en que el gobierno actual de San Salvador no fue efectivo y que sus logros no fueron visibilizados. Entonces, hay que sumar el “voto de castigo”.
Hubo expresiones de los adversarios del FMLN que aseguraban que este partido no iba a aceptar una derrota, pero por dura que fue, el liderazgo efemelenistas aceptó su derrota y ha iniciado un proceso evaluativo de lo acontecido, lo cual confirma que se respeta el juego democrático, se acepta la derrota y se facilita la alternancia en el poder. Eso es un paso de avance respecto a procesos anteriores.
Se observa más esa actitud en el FMLN, con respecto a San Salvador, que por parte de ARENA respecto a su derrota legislativa y a la significativa pérdida de alcaldía en otros departamentos. Esto quizá porque no ha salido del éxtasis de la victoria capitalina.
En sentido general, las elecciones fueron buenas, pero las recomendaciones de los organismos internacionales y las reformas pendientes, como las de los votos domiciliar y en el exterior, deben ponerse en marcha para procurar más altos niveles de participación, de pluralismo y democracia.
El intríngulis del movimiento de votantes de un municipio a otro, que hacen todos los partidos, tiene que ser erradicado para que las votaciones sean realmente legítimas.
Esperamos para el tiempo de la campaña presidencial, que frente a la violencia electoral, se imponga el debate de las ideas y proyectos. Así ganaremos todos.
Diez puntos sobre San Salvador
Por Guillermo Galván Bonilla - Columnista de ElFaro.net
La alcaldesa no sigue. Violeta Menjívar y el Frente aceptaron y cuestionaron el resultado electoral: “legal pero no legítimo”. Para muchas personas fue una gran sorpresa, crónica anunciada para otras. El alcalde electo apretó el paso en la recta final y se concentró en lo estratégico. ARENA, preocupado por las elecciones de marzo próximo, se lavó raspones, limpió heridas y cerró filas en torno a su propuesta municipal para la capital.
Al menos 10 puntos hay que señalar en este proceso y sobre todo algunos dan para mayores reflexiones:
1.- Hacer alianzas en San Salvador no parecía que era algo tan urgente y necesario para el Frente en los albores del proceso electoral, probablemente se amparaba en el carácter opositor de San Salvador y el control que tenía de la capital. La capital está con nosotros, solos podemos, estamos fuertes, parecían ser algunas posiciones internas, además, el candidato presidencial viene empujando. Las alianzas no cuajaron, responsabilidad no solo atribuible a una parte, ya que para que resultaran se necesitaba del acuerdo de las partes que buscaban aliarse, que eran más de dos. Más adelante se intentaron de nuevo las alianzas, pero algo tarde y no resultaron con la amplitud y perspectiva del inicio.
2.- El Frente dijo saber lo que había que hacer en San Salvador, además, que estaba haciendo bastante en la alcaldía, aunque se dio cuenta que poco se conocía lo que hacía y empezó a divulgarlo mejor, pero la gestión municipal siguió concentrada en lo que podía hacer, no tanto en ver cómo impulsar todo lo que había que hacer, sobre todo, lo estratégico, siguió sin tomar iniciativas en esta dirección en los meses que le quedaban de gestión.
3.- Unos más otros menos, en diversos artículos, notas de prensa y en otros espacios, plantearon los grandes problemas de San Salvador, no tanto la diversidad de obras que necesitan las comunidades (cosas que sin duda hay que atender), sino las prioridades estratégicas, lo que la capital demandaba a gritos: ordenar el caos del centro, transporte, ventas callejeras, garantizar seguridad, atacar integralmente los desechos sólidos. Problemas cuya responsabilidad no es exclusiva del gobierno municipal sino también del gobierno central. Pero al parecer lo señalado más se interpretó sólo como una crítica y no como un aporte y llamado a que se atendiera lo estratégico.
4.- En última instancia se descargaba la imposibilidad de atacar en serio estos problemas a la poca o ninguna disposición de coordinar del gobierno central; está claro que éste hacía su juego, pero aquí estaba el punto clave, había que tomar iniciativa conjunta con la población y sectores capitalinos para emplazar la concertación con el gobierno central. Si el ejecutivo nacional se negaba ante la justa demanda de una ciudad entera, tendría que compartir el costo político de no arreglar estos problemas estratégicos. Superar esta inmadurez e irresponsabilidad política seguirá siendo uno de los principales retos.
5.- Al final estos costos no se compartieron (aunque todavía está por verse), pero además Norman Quijano se montó en la ola, se concentró en lo estratégico e hizo propuestas concretas en respuesta al clamor de la ciudad. Mostró que a los grandes problemas se les busca solución y su disposición a lograrlo. En los debates o ante la prensa Violeta se veía cuestionada y metida en un callejón sin mayor posibilidad de dar respuesta convincente de la eficacia y eficiencia de su gestión; no mostraba nuevas iniciativas para atender las grandes prioridades.
6.- Con todas las encuestas (por cierto, algunas muy erráticas) a favor de la continuidad se agarró más paja. La campaña del Frente clamaba permanencia y continuidad basada en las obras más cotidianas e inmediatas, pero sin meterse a fondo con las prioridades de San Salvador y zona metropolitana. Hacia el final, ¡el Frente estaba triunfalmente convencido de que Violeta ganaría por 10 ó 12 puntos! Sin preocuparle mucho el creciente número de votantes indecisos, ni la reacción estratégica de ARENA para incrementar su esfuerzo e insistir en sus iniciativas propuestas y rehabilitar sus votantes en actitud pasiva.
7.- Hacia el final, ARENA cerró filas, le puso más leña al asador, llovieron los millones para propaganda y logística, además, sacó las garras, movió gente de municipios vecinos (y hay denuncias que de lugares no tan vecinos, habrá que investigar) y le metió miedo a su voto cautivo pero en reposo de que perder ahora llevaría a perder en marzo. Todo esto contribuyó, pero no parece ser lo determinante, para que Violeta no siguiera; San Salvador perdió confianza, no vio determinación creativa.
8.- A partir de mayo 2009, Norman, su equipo y su partido, asumirán la gestión pública local de la capital, se volverá estratégico el problema de manejar el pesado aparato de la alcaldía que en parte se considera ideologizado. Una actitud madura y políticamente responsable es necesaria para que la actual administración traspase y la nueva asuma plenamente la gestión. Hay políticas y proyectos que ameritarán su continuidad. El espíritu de servicio público se deberá imponer al interés particular. Desacreditar otros líderes no contribuye al clima que requiere esta transición.
9.- Hacia fuera de la alcaldía, la nueva administración municipal difícilmente podrá hacer una gestión incluyente y exitosa si no se abre a la participación del resto de electores y habitantes de la capital, porque la mayoría, un poco más de la mitad de la población de San Salvador, no votó por ARENA. No se trata solamente de que la gente apruebe lo que el alcalde o concejo decida hacer, se trata de que la gente tome parte en el proceso para que sea tomada en cuenta e impere el interés común del conjunto del municipio, no sólo el de la minoría.
10.- Imposible hacer la gestión capitalina que se requiere sin una coordinación con la gestión nacional. Mauricio o Rodrigo, quien resulte electo, deberá establecer una nueva forma de relación entre ejecutivo nacional y gobiernos municipales. Debe ser de coordinación y cooperación, que impulse procesos participativos de desarrollo local en el territorio nacional. Será necesaria una instancia que establezca puentes entre el centro y el resto del territorio, pero además es necesario impulsar la descentralización; todo esto significa romper con el estilo y la práctica en la materia durante estos 20 años y en el pasado.
La alcaldesa no sigue. Violeta Menjívar y el Frente aceptaron y cuestionaron el resultado electoral: “legal pero no legítimo”. Para muchas personas fue una gran sorpresa, crónica anunciada para otras. El alcalde electo apretó el paso en la recta final y se concentró en lo estratégico. ARENA, preocupado por las elecciones de marzo próximo, se lavó raspones, limpió heridas y cerró filas en torno a su propuesta municipal para la capital.
Al menos 10 puntos hay que señalar en este proceso y sobre todo algunos dan para mayores reflexiones:
1.- Hacer alianzas en San Salvador no parecía que era algo tan urgente y necesario para el Frente en los albores del proceso electoral, probablemente se amparaba en el carácter opositor de San Salvador y el control que tenía de la capital. La capital está con nosotros, solos podemos, estamos fuertes, parecían ser algunas posiciones internas, además, el candidato presidencial viene empujando. Las alianzas no cuajaron, responsabilidad no solo atribuible a una parte, ya que para que resultaran se necesitaba del acuerdo de las partes que buscaban aliarse, que eran más de dos. Más adelante se intentaron de nuevo las alianzas, pero algo tarde y no resultaron con la amplitud y perspectiva del inicio.
2.- El Frente dijo saber lo que había que hacer en San Salvador, además, que estaba haciendo bastante en la alcaldía, aunque se dio cuenta que poco se conocía lo que hacía y empezó a divulgarlo mejor, pero la gestión municipal siguió concentrada en lo que podía hacer, no tanto en ver cómo impulsar todo lo que había que hacer, sobre todo, lo estratégico, siguió sin tomar iniciativas en esta dirección en los meses que le quedaban de gestión.
3.- Unos más otros menos, en diversos artículos, notas de prensa y en otros espacios, plantearon los grandes problemas de San Salvador, no tanto la diversidad de obras que necesitan las comunidades (cosas que sin duda hay que atender), sino las prioridades estratégicas, lo que la capital demandaba a gritos: ordenar el caos del centro, transporte, ventas callejeras, garantizar seguridad, atacar integralmente los desechos sólidos. Problemas cuya responsabilidad no es exclusiva del gobierno municipal sino también del gobierno central. Pero al parecer lo señalado más se interpretó sólo como una crítica y no como un aporte y llamado a que se atendiera lo estratégico.
4.- En última instancia se descargaba la imposibilidad de atacar en serio estos problemas a la poca o ninguna disposición de coordinar del gobierno central; está claro que éste hacía su juego, pero aquí estaba el punto clave, había que tomar iniciativa conjunta con la población y sectores capitalinos para emplazar la concertación con el gobierno central. Si el ejecutivo nacional se negaba ante la justa demanda de una ciudad entera, tendría que compartir el costo político de no arreglar estos problemas estratégicos. Superar esta inmadurez e irresponsabilidad política seguirá siendo uno de los principales retos.
5.- Al final estos costos no se compartieron (aunque todavía está por verse), pero además Norman Quijano se montó en la ola, se concentró en lo estratégico e hizo propuestas concretas en respuesta al clamor de la ciudad. Mostró que a los grandes problemas se les busca solución y su disposición a lograrlo. En los debates o ante la prensa Violeta se veía cuestionada y metida en un callejón sin mayor posibilidad de dar respuesta convincente de la eficacia y eficiencia de su gestión; no mostraba nuevas iniciativas para atender las grandes prioridades.
6.- Con todas las encuestas (por cierto, algunas muy erráticas) a favor de la continuidad se agarró más paja. La campaña del Frente clamaba permanencia y continuidad basada en las obras más cotidianas e inmediatas, pero sin meterse a fondo con las prioridades de San Salvador y zona metropolitana. Hacia el final, ¡el Frente estaba triunfalmente convencido de que Violeta ganaría por 10 ó 12 puntos! Sin preocuparle mucho el creciente número de votantes indecisos, ni la reacción estratégica de ARENA para incrementar su esfuerzo e insistir en sus iniciativas propuestas y rehabilitar sus votantes en actitud pasiva.
7.- Hacia el final, ARENA cerró filas, le puso más leña al asador, llovieron los millones para propaganda y logística, además, sacó las garras, movió gente de municipios vecinos (y hay denuncias que de lugares no tan vecinos, habrá que investigar) y le metió miedo a su voto cautivo pero en reposo de que perder ahora llevaría a perder en marzo. Todo esto contribuyó, pero no parece ser lo determinante, para que Violeta no siguiera; San Salvador perdió confianza, no vio determinación creativa.
8.- A partir de mayo 2009, Norman, su equipo y su partido, asumirán la gestión pública local de la capital, se volverá estratégico el problema de manejar el pesado aparato de la alcaldía que en parte se considera ideologizado. Una actitud madura y políticamente responsable es necesaria para que la actual administración traspase y la nueva asuma plenamente la gestión. Hay políticas y proyectos que ameritarán su continuidad. El espíritu de servicio público se deberá imponer al interés particular. Desacreditar otros líderes no contribuye al clima que requiere esta transición.
9.- Hacia fuera de la alcaldía, la nueva administración municipal difícilmente podrá hacer una gestión incluyente y exitosa si no se abre a la participación del resto de electores y habitantes de la capital, porque la mayoría, un poco más de la mitad de la población de San Salvador, no votó por ARENA. No se trata solamente de que la gente apruebe lo que el alcalde o concejo decida hacer, se trata de que la gente tome parte en el proceso para que sea tomada en cuenta e impere el interés común del conjunto del municipio, no sólo el de la minoría.
10.- Imposible hacer la gestión capitalina que se requiere sin una coordinación con la gestión nacional. Mauricio o Rodrigo, quien resulte electo, deberá establecer una nueva forma de relación entre ejecutivo nacional y gobiernos municipales. Debe ser de coordinación y cooperación, que impulse procesos participativos de desarrollo local en el territorio nacional. Será necesaria una instancia que establezca puentes entre el centro y el resto del territorio, pero además es necesario impulsar la descentralización; todo esto significa romper con el estilo y la práctica en la materia durante estos 20 años y en el pasado.
7 semanas y media

Escrito por Rafael Castellanos/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
El dato más relevante para comprender que la cancha está nivelada y cualquiera puede ganar es que la cantidad de votos de los partidos de derecha sumados, ARENA, PCN y PDC, obtenidos en esta elección, supera a la de los votantes de izquierda FMLN, CD, por unos 270 mil votos.
“Las elecciones del 18 cambiaron el escenario. Se derrumbó la percepción de que era inevitable que el Frente ganara la presidencia. Ahora puede ganar cualquiera. Lo hará quien transmita más ilusión.”
En 7 semanas y media los salvadoreños iremos nuevamente a las urnas. Esta vez para elegir presidente y vicepresidente de la República. Las elecciones del 18 crearon un nuevo escenario: la pronosticada barrida del FMLN no se dio, ARENA ganó la emblemática Alcaldía de San Salvador, cuando le daban 15 puntos de ventaja pocos días antes a la doctora Menjívar. La diferencia que el Frente sacó en diputados no fue tan amplia como pronosticaban algunas encuestas (40 a 28) y el margen general fue más estrecho de lo esperado y anunciado.
Con ello, se derrumbó la percepción de que era inevitable que el Frente ganara la Presidencia. Ahora, cualquiera puede ganar en primera o en segunda vuelta.
Los resultados le suben la moral a las tropas de ARENA, algo desmoralizadas, divididas y hasta resignadas antes del 18 y se la bajan a los partidarios del Frente. Perder San Salvador y no obtener la abultada victoria que esperaban es un duro golpe a su moral. El resultado también afecta a muchos votantes indecisos, que como en los deportes tienden a alinearse con el ganador. Son grandes cambios en el escenario electoral.
Sería un grave error demeritar las victorias del Frente, aunque sean menores que las esperadas. Ganó muchas alcaldías, algunas en lugares impensables, lo que indica un buen trabajo territorial. Sacó casi 80 mil votos más que ARENA para diputados (la medida más cercana a la presidencial), tres diputados de ventaja son importantes para negociaciones en la Asamblea.
El dato más relevante para comprender que la cancha está nivelada y cualquiera puede ganar es que la cantidad de votos de los partidos de derecha sumados, ARENA, PCN y PDC, obtenidos en esta elección, supera a la de los votantes de izquierda FMLN, CD, por unos 270 mil votos.
Esto debe examinarse bien. Está claro que la disputa es entre los dos grandes. Si el PCN y el PDC no retiran sus candidatos, es incierto si quienes votaron por ellos para diputados lo harán para presidente. Una buena parte del PCN, conservadores, puede migrar a ARENA, en el PDC, una parte podría virar hacia ARENA y otra al FMLN. En este caso, lo probable es una segunda vuelta; difícilmente ninguno tendría suficiente caudal para ganar en este escenario.
En segunda vuelta, tampoco es seguro que todos los votantes del PCN voten por ARENA, aunque son conservadores y difícilmente votarían Frente, algunos podrían no votar. Los votantes del PDC pudieran dividirse, algunos de la vieja guardia podrían ir al FMLN, otros a ARENA, algunos podrían no votar.
El pronóstico, a este día, es de una elección cerrada, con ventaja leve para Funes y el Frente por las encuestas acumuladas, y con una nueva e importante ventaja para ARENA por el moméntum que han tomado y por el análisis de votantes de izquierda y derecha, que favorecería a los tricolores.
Un factor a tomar en cuenta es que para la presidencial probablemente votarán más personas y es difícil pronosticar a qué lado se inclinarían. Aparentemente el voto duro del Frente ya se hizo presente, mientras que ARENA aún no recuperó su voto duro.
Si hacemos una analogía con deportes, la situación es como un partido de basquetbol, se han jugado tres cuartos, un equipo ha ido adelante en el marcador todo el tiempo, por momentos con ventaja abultada, entramos al último cuarto y la distancia se ha recortado al mínimo. El moméntum está del lado de quien alcanza, la moral se incrementa más en ellos, mientras que ansiedad e inseguridad pueden llegar a los que ganaban ampliamente. Otra alegoría que se escucha mucho en estos días es que caballo que alcanza gana. La cosa está para cualquiera.
La estrategia de los partidos será crucial en el resultado. El que mejor logre conectar con los indecisos, quien logre que los suyos asistan a votar, el que cometa menos errores, será el ganador.
La batalla por los indecisos la ganará quien logre inyectar mayor ilusión, a ellos y a los que aún teniendo preferencia son tibios y pueden no ir a votar. Ilusión por mejorar una situación económica complicada y la percepción de que el dueto presidente-vicepresidente se separan del gobierno en el caso de ARENA y de la Comisión Política en el caso del Frente. Ilusión de que el candidato a presidente tiene las cualidades que buscan.
El estado de ánimo de los votantes de derecha cambió, ahora sienten que pueden ganar, algo que era muy distante diez días antes. ARENA puede ganar, pero debe trabajar duro y bien.
Con ello, se derrumbó la percepción de que era inevitable que el Frente ganara la Presidencia. Ahora, cualquiera puede ganar en primera o en segunda vuelta.
Los resultados le suben la moral a las tropas de ARENA, algo desmoralizadas, divididas y hasta resignadas antes del 18 y se la bajan a los partidarios del Frente. Perder San Salvador y no obtener la abultada victoria que esperaban es un duro golpe a su moral. El resultado también afecta a muchos votantes indecisos, que como en los deportes tienden a alinearse con el ganador. Son grandes cambios en el escenario electoral.
Sería un grave error demeritar las victorias del Frente, aunque sean menores que las esperadas. Ganó muchas alcaldías, algunas en lugares impensables, lo que indica un buen trabajo territorial. Sacó casi 80 mil votos más que ARENA para diputados (la medida más cercana a la presidencial), tres diputados de ventaja son importantes para negociaciones en la Asamblea.
El dato más relevante para comprender que la cancha está nivelada y cualquiera puede ganar es que la cantidad de votos de los partidos de derecha sumados, ARENA, PCN y PDC, obtenidos en esta elección, supera a la de los votantes de izquierda FMLN, CD, por unos 270 mil votos.
Esto debe examinarse bien. Está claro que la disputa es entre los dos grandes. Si el PCN y el PDC no retiran sus candidatos, es incierto si quienes votaron por ellos para diputados lo harán para presidente. Una buena parte del PCN, conservadores, puede migrar a ARENA, en el PDC, una parte podría virar hacia ARENA y otra al FMLN. En este caso, lo probable es una segunda vuelta; difícilmente ninguno tendría suficiente caudal para ganar en este escenario.
En segunda vuelta, tampoco es seguro que todos los votantes del PCN voten por ARENA, aunque son conservadores y difícilmente votarían Frente, algunos podrían no votar. Los votantes del PDC pudieran dividirse, algunos de la vieja guardia podrían ir al FMLN, otros a ARENA, algunos podrían no votar.
El pronóstico, a este día, es de una elección cerrada, con ventaja leve para Funes y el Frente por las encuestas acumuladas, y con una nueva e importante ventaja para ARENA por el moméntum que han tomado y por el análisis de votantes de izquierda y derecha, que favorecería a los tricolores.
Un factor a tomar en cuenta es que para la presidencial probablemente votarán más personas y es difícil pronosticar a qué lado se inclinarían. Aparentemente el voto duro del Frente ya se hizo presente, mientras que ARENA aún no recuperó su voto duro.
Si hacemos una analogía con deportes, la situación es como un partido de basquetbol, se han jugado tres cuartos, un equipo ha ido adelante en el marcador todo el tiempo, por momentos con ventaja abultada, entramos al último cuarto y la distancia se ha recortado al mínimo. El moméntum está del lado de quien alcanza, la moral se incrementa más en ellos, mientras que ansiedad e inseguridad pueden llegar a los que ganaban ampliamente. Otra alegoría que se escucha mucho en estos días es que caballo que alcanza gana. La cosa está para cualquiera.
La estrategia de los partidos será crucial en el resultado. El que mejor logre conectar con los indecisos, quien logre que los suyos asistan a votar, el que cometa menos errores, será el ganador.
La batalla por los indecisos la ganará quien logre inyectar mayor ilusión, a ellos y a los que aún teniendo preferencia son tibios y pueden no ir a votar. Ilusión por mejorar una situación económica complicada y la percepción de que el dueto presidente-vicepresidente se separan del gobierno en el caso de ARENA y de la Comisión Política en el caso del Frente. Ilusión de que el candidato a presidente tiene las cualidades que buscan.
El estado de ánimo de los votantes de derecha cambió, ahora sienten que pueden ganar, algo que era muy distante diez días antes. ARENA puede ganar, pero debe trabajar duro y bien.
El verdadero proyecto del FMLN

Escrito por Geovani Galeas - Director Centroamerica 21/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
En cuatro elecciones presidenciales consecutivas el electorado salvadoreño ha rechazado al FMLN, y ha confiado en ARENA. Pero ese mismo electorado ha castigado a ARENA y favorece al FMLN en las elecciones municipales y legislativas. La razón no es un misterio: el castigo en las elecciones intermedias tiene que ver con las insuficiencias o deficiencias de la democracia, en tanto que el rechazo en las presidenciales se funda en la negativa a la pretensión de liquidar el sistema democrático y sustituirlo con el modelo comunista.
En otras palabras: los salvadoreños saben que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia y no con la cancelación de la misma. ¿Pero es verdad que el FMLN se propone cancelar la democracia? Veamos: todos los sectores que dentro del FMLN evolucionaron hacia posiciones moderadas, fueron progresivamente expulsados. Al mismo tiempo, quienes tomaron el control del aparato partidario fueron los dirigentes históricos del Partido Comunista y de las FPL. Esas dos organizaciones abrazaron desde su origen los principios del marxismo-leninismo, una ideología cuyo declarado objetivo es la liquidación del sistema capitalista y la instauración de la dictadura del proletariado.
Sin embargo, conociendo la causa del rechazo del electorado, los dirigentes del FMLN tenían dos alternativas: o abandonaban expresamente su filiación marxista-leninista y efectuaban un viraje a la moderación política, o solo simulaban ese viraje mediante el ocultamiento y la ambigüedad en el discurso. Al optar por esto último lograron agenciarse algún respaldo de sectores y personalidades no identificadas con el radicalismo, pero quedaron atrapados en la tensión entre la simulación y la realidad, generándose con ello una contradicción creciente y cada vez más insostenible. Por un lado Mauricio Funes y sus amigos mirando hacia España, Brasil y Chile; por el otro, los antiguos comandantes y sus bases radicales mirando hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Es precisamente esa situación ambigua la que aflora una y otra vez cuando, por ejemplo, mientras Mauricio Funes se afana por fotografiarse junto a líderes moderados como Rodríguez Zapatero, Lula y Bachelet, los comandantes efemelenistas toman un avión hacia La Habana, Caracas y Managua. La misma ambigüedad que se expresa cuando, hace un par de semanas, mientras Mauricio Funes aseguraba en un periódico que no está interesado en la construcción del socialismo, José Luis Merino, el hombre más poderoso en la cúpula roja, reafirmaba en LA PRENSA GRÁFICA que el FMLN no ha renunciado ni renunciará a ese objetivo.
El primero de septiembre de 2004, Schafik Hándal presentó una ponencia titulada “El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario”, en el cual expresaba: “Para transformar El Salvador necesitamos un partido que siga fiel a la misión revolucionaria de cambiar este sistema”. En 2006 la Escuela de Formación Ideológica del FMLN, como un claro mensaje adelantado a Mauricio Funes y sus amigos socialdemócratas, publicó un documento titulado: “Un partido organizado bajo principios leninistas”, en el cual se lee lo siguiente:
“El partido concebido por Lenin no es un grupo que se forma en torno a un caudillo para proporcionarle el apoyo de masas que este necesita para la realización de sus ambiciones políticas (...) Es necesario que el FMLN asuma su ideología marxista-leninista y luche por mantener su unidad ideológica, no pueden coexistir en su seno dos o más ideologías dentro del mismo partido (...) El proletariado necesita tener su propio partido, un partido de su clase, a través del cual pueda enfrentarse a la clase opresora, y pueda de esa manera disputarle el poder con todos los medios posibles, hasta arrebatarle el poder total”. Este es el verdadero proyecto estratégico del FMLN. Lo que Mauricio Funes diga para negarlo es solo una hueca palabrería.
Monday, January 26, 2009
OBAMA, UN PRESIDENTE PARA EL MUNDO
Desde Washington DC
Por Walter Monge-Cruz
http://www.comisioncivicademocratica.org/
La euforia histórica vivida este pasado 20 de febrero, por quienes residimos y trabajamos en Washington DC y que fue compartida por millones de visitantes y televidentes en el mundo entero, se mantendrá viva en la inmortalidad de nuestros recuerdos, los cuales, serán contados de generación en generación, explicando la trascendencia humanística y política de la histórica juramentación del cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América, Barack H. Obama.
Su sobrio, unificador y esperanzador discurso político, provocó esa tarde eufóricas ovaciones, que han impregnado esta reciente hoja de la historia estadounidense, como legitimas manifestaciones de cumplimiento al espíritu democrático con el que los fundadores de este país redactaron la constitución de esta república hace doscientos veintiún años.
Bajo el ocaso de una tarde muy fría de invierno en Washington DC, el presidente Obama concluyó su histórico desfile por la avenida Pensilvania e ingresó por primera vez a la Casa Blanca, envestido como presidente de la república, desde donde, en esta primera semana de su mandato, ha dado inicio a la transformación política de la capital del país más poderoso del mundo.
El presidente Obama realizó diferentes acciones políticas durante esta semana en Washington DC, actuó con relación a establecer los parámetros de trasparencia y apertura gubernamental, congelamiento de salarios para altos funcionarios de la administración, revisión del acta de libertad de información, compromisos éticos del personal ejecutivo, registros presidenciales, revisión y clausura del centro de detenciones en Guantánamo e impulsó su plan económico con los miembros del senado.
Dentro de todas estas acciones políticas, me impacta la implementación de una nueva política en la transparencia y apertura del gobierno, la cual, establece que éste, debe ser transparente, participativo y colaborador, por lo qué, Obama ordenó a todas las instituciones y agencias de estado, establecer mecanismos dinámicos que garanticen la confianza pública y el fortalecimiento de la democracia, facilitando la información sobre sus operaciones y decisiones en medios de acceso fácil al público, además, incrementar oportunidades de participación ciudadana que incidan en la creación de políticas públicas y usar mecanismos innovadores de colaboración entre el gobierno, organizaciones sin fines de lucro e individuos en el sector privado.
Esta política de transparencia y apertura, ha sido complementada, con la dirección hecha al fiscal general de la república para que elabore nuevas guías al acta de libertad de información, las cuales, agilicen la revelación de información confidencial sobre el trabajo de los funcionarios públicos.
También me impacta el congelamiento de salarios a altos funcionarios de la Casa Blanca, es un gesto solidario y ejemplar de parte de los servidores públicos, hacia los millones de habitantes en el país que sufren las duras consecuencias de la actual crisis económica.
Como testigo de la historia que Washington DC hace cada día, considero estas acciones como fundamentales en el establecimiento de un buen gobierno, ya qué - aunadas a la orden ejecutiva sobre los Compromisos Éticos del Personal Ejecutivo, que prohíbe la aceptación de regalos por los funcionarios ejecutivos - generan motivación en el pueblo para contribuir patrióticamente a superar los actuales retos sociales, económicos y políticos que envuelven la vida nacional.
Al presenciar esta actitud presidencial, busco una referencia similar en los gobiernos latinoamericanos y no encuentro uno solo con este nivel de compromiso hacia sus ciudadanos y debido a ello, es que se fomenta la institucionalidad de la corrupción sin medida, que genera el crimen de cuello blanco, el cual, lamentablemente, mantiene a millones de seres humanos emigrando y oprimidos por las realidades de la pobreza y el subdesarrollo.
Este país se ha caracterizado por su trasparencia gubernamental y el presidente Obama, promueve ahora una nueva política sin precedentes, que es admirable y beneficiará sustancialmente a todos los habitantes del país y consecuentemente, a los de otros países en el mundo.
Las acciones políticas del presidente Barack Obama durante su primera semana han sacudido las esferas elitistas tradicionales de la clase política en Washington DC. Esa ha sido su promesa electoral, el mundo esta pendiente de un cambio político en la superpotencia mundial, la cual, define el destino de billones de personas, mas allá de sus fronteras patrias y su propia nacionalidad.
El optimismo mundial por este joven y genial político, lo convierte, no solo en un presidente del pueblo estadounidense, sino también, en un líder que genera inspiración y esperanza para millones de seres humanos de diferentes nacionalidades, quienes lo consideran como propio.
Barack Obama es un presidente del mundo y como tal, su influencia como líder, generará el surgimiento de una nueva era política y con ella, un nuevo orden mundial en el siglo XXI. Las calles de Washington DC, exaltan ese espíritu y en sus ecos se mantiene la euforia por los principios de la democracia, la libertad y la igualdad, presenciados hace unos días por el mundo entero.
Por Walter Monge-Cruz
http://www.comisioncivicademocratica.org/
La euforia histórica vivida este pasado 20 de febrero, por quienes residimos y trabajamos en Washington DC y que fue compartida por millones de visitantes y televidentes en el mundo entero, se mantendrá viva en la inmortalidad de nuestros recuerdos, los cuales, serán contados de generación en generación, explicando la trascendencia humanística y política de la histórica juramentación del cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América, Barack H. Obama.
Su sobrio, unificador y esperanzador discurso político, provocó esa tarde eufóricas ovaciones, que han impregnado esta reciente hoja de la historia estadounidense, como legitimas manifestaciones de cumplimiento al espíritu democrático con el que los fundadores de este país redactaron la constitución de esta república hace doscientos veintiún años.
Bajo el ocaso de una tarde muy fría de invierno en Washington DC, el presidente Obama concluyó su histórico desfile por la avenida Pensilvania e ingresó por primera vez a la Casa Blanca, envestido como presidente de la república, desde donde, en esta primera semana de su mandato, ha dado inicio a la transformación política de la capital del país más poderoso del mundo.
El presidente Obama realizó diferentes acciones políticas durante esta semana en Washington DC, actuó con relación a establecer los parámetros de trasparencia y apertura gubernamental, congelamiento de salarios para altos funcionarios de la administración, revisión del acta de libertad de información, compromisos éticos del personal ejecutivo, registros presidenciales, revisión y clausura del centro de detenciones en Guantánamo e impulsó su plan económico con los miembros del senado.
Dentro de todas estas acciones políticas, me impacta la implementación de una nueva política en la transparencia y apertura del gobierno, la cual, establece que éste, debe ser transparente, participativo y colaborador, por lo qué, Obama ordenó a todas las instituciones y agencias de estado, establecer mecanismos dinámicos que garanticen la confianza pública y el fortalecimiento de la democracia, facilitando la información sobre sus operaciones y decisiones en medios de acceso fácil al público, además, incrementar oportunidades de participación ciudadana que incidan en la creación de políticas públicas y usar mecanismos innovadores de colaboración entre el gobierno, organizaciones sin fines de lucro e individuos en el sector privado.
Esta política de transparencia y apertura, ha sido complementada, con la dirección hecha al fiscal general de la república para que elabore nuevas guías al acta de libertad de información, las cuales, agilicen la revelación de información confidencial sobre el trabajo de los funcionarios públicos.
También me impacta el congelamiento de salarios a altos funcionarios de la Casa Blanca, es un gesto solidario y ejemplar de parte de los servidores públicos, hacia los millones de habitantes en el país que sufren las duras consecuencias de la actual crisis económica.
Como testigo de la historia que Washington DC hace cada día, considero estas acciones como fundamentales en el establecimiento de un buen gobierno, ya qué - aunadas a la orden ejecutiva sobre los Compromisos Éticos del Personal Ejecutivo, que prohíbe la aceptación de regalos por los funcionarios ejecutivos - generan motivación en el pueblo para contribuir patrióticamente a superar los actuales retos sociales, económicos y políticos que envuelven la vida nacional.
Al presenciar esta actitud presidencial, busco una referencia similar en los gobiernos latinoamericanos y no encuentro uno solo con este nivel de compromiso hacia sus ciudadanos y debido a ello, es que se fomenta la institucionalidad de la corrupción sin medida, que genera el crimen de cuello blanco, el cual, lamentablemente, mantiene a millones de seres humanos emigrando y oprimidos por las realidades de la pobreza y el subdesarrollo.
Este país se ha caracterizado por su trasparencia gubernamental y el presidente Obama, promueve ahora una nueva política sin precedentes, que es admirable y beneficiará sustancialmente a todos los habitantes del país y consecuentemente, a los de otros países en el mundo.
Las acciones políticas del presidente Barack Obama durante su primera semana han sacudido las esferas elitistas tradicionales de la clase política en Washington DC. Esa ha sido su promesa electoral, el mundo esta pendiente de un cambio político en la superpotencia mundial, la cual, define el destino de billones de personas, mas allá de sus fronteras patrias y su propia nacionalidad.
El optimismo mundial por este joven y genial político, lo convierte, no solo en un presidente del pueblo estadounidense, sino también, en un líder que genera inspiración y esperanza para millones de seres humanos de diferentes nacionalidades, quienes lo consideran como propio.
Barack Obama es un presidente del mundo y como tal, su influencia como líder, generará el surgimiento de una nueva era política y con ella, un nuevo orden mundial en el siglo XXI. Las calles de Washington DC, exaltan ese espíritu y en sus ecos se mantiene la euforia por los principios de la democracia, la libertad y la igualdad, presenciados hace unos días por el mundo entero.
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